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Dr. Luis Castañeda - Semblanza

Reflexión de la semana

TE RETO A QUE VEAS LOS VASOS MEDIO LLENOS

Hoy en día ser optimista es todo un desafío.  Pero vale la pena el esfuerzo, pues, para empezar, el optimista sufre menos momentos de estrés, lo cual significa que genera una menor secreción de cortisol, lo cual, a su vez, significa que envejecerá más lentamente.  También, el optimista es más productivo: no tiene tiempo para pensar en lo que saldrá mal, así que se dedica a trabajar con entusiasmo.

El pesimista se programa para el fracaso.  ¿Por qué afirmo esto? Por varias razones. La primera, que por lo general se imagina que ocurrirá lo peor.  La segunda, que continuamente se dice a sí mismo que no podrá, que las cosas saldrán mal, que eso no puede hacerse, que no es el momento adecuado, que no podrá conseguir los recursos, etc., etc.  La terecera es que cuando imagina el fracaso y cuando dice cosas como las anteriores, su cerebro y su sistema hormonal genera las sustancias del pesimismo, entre ellas el cortisol.

El optimista, en cambio, programa su mente para el éxito, pues usa los mismos elementos que el pesimista: imaginación, vocalización y emoción, pero en sentido positivo.  El subconsiente del optimista funciona a favor de éste, pues le ayuda a volver realidad sus planes y aspiraciones.


Tomada y adaptada de:
 
© Grupo Editorial Panorama
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